26 d’abril de 2019

Los Sucesos de Casas Viejas


La política que comenzó a emprender la CNT-FAI durante la Segunda República bailaba entre las huelgas y el anarquismo violento en el movimiento libertario. Las bases crecientes de la CNT-FAI se iban radicalizando con el paso de los meses. Esta radicalización aumentó cuando se aprobó la ley de Asociaciones Profesionales de Patronos y Obreros preparada por el Ministerio de Trabajo, de ideología socialista, que marginó a la CNT que contaba entonces con más de un millón de afiliados. Así, dejaba fuera a la CNT de la representación sindical en los organismos oficiales de negociación y mediación laboral. Así, se produjo un alejamiento del anarcosindicalismo de las tácticas legales de reivindicación obrera y laboral ya que se creía que solamente se favorecía a la UGT.

En medio de este clima, surgen los sucesos de Casas Viejas. El 8 de enero de 1933 la Federación Anarquista Ibérica (FAI) hizo un llamamiento a la insurrección general provocando incidentes en algunas de las regiones obreras más importantes del país: Cataluña, Aragón, Levante y Andalucía, siendo gravemente reprimida la insurrección por parte de las fuerzas del orden.

En la localidad de Casas Viejas, en la provincia de Cádiz, los guardias de Asalto comandados por el capitán Manuel Rojas realizaron una cruel matanza entre los obreros agrícolas en proclamar estos el comunismo libertario. Los guardias de Asalto incendiaron la casa del campesino “Seisdedos” provocando la muerte a unos cuantos jornaleros que allí se habían escondido. Además, procedieron a asesinar a 14 personas que habían sido detenidas en la insurrección.
Este suceso provocó una conmoción a la opinión pública debido a la mala actuación por parte de los Guardias de Asalto y se acusó al Gobierno de la República y a Manuel Azaña de estos sucesos.