31 de març de 2018

Las Guerras Sertorianas


Introducción
Quinto Sertorio era conocedor de Hispania puesto que había sido cuestor de la Ulterior en el año 90 a.C. En el año 83 le fue adjudicado el gobierno de la Citerior para apartarlo de Roma y de su intento de obtener más poder. Lucio Cornelio Sila lo partió del consulado cuando se dirigía hacia Hispania, le destituye y nombra a otro en su lugar en el año 81 a.C. Sertorio se resiente y decidió hacer una fuerte oposición a Sila. Por eso, una vez se entera de lo sucedido decide irse a Mauritania para buscar seguidores. Una vez allí, Sertorio es llamado por los lusitanos tal y como señala Plutarco: “Meditaba adónde se dirigía desde allí, cuando le llamaron los lusitanos, brindándole, por medio de embajadores, con el mando” (Sertorio, X) ya que estos se encontraban inquietos y le pidieron que se convirtiese en su caudillo. Una vez llegó allí se convirtió en el refugio de los que estaban en contra del gobierno de Sila.
Un pasaje de la llegada de Quinto Sertorio a la Lusitania lo encontramos referido en Plutarco, en el presente ofrecido por parte de Espano, el cual ofreció a Sertorio una cervatilla blanca recién nacida, la cual la consideró buena, ya que era tremendamente dócil, cosa que lo tomó como un presente de Diana. La cervatilla pasaría a ser para él un amuleto y la utilizó para ganarse a los bárbaros (Sertorio, XI). Plutarco recoge también que, estando Sertorio más adelante decaído. La cervatilla no estaba con él. Esta fue encontrada por unos bárbaros, la hicieron presa y se la llevaron a Sertorio, cambiando este de humor (Sertorio, XX). Dicha cervatilla también la cita Apiano. En sus escritos se refiere a ella como mansa y que vivía en libertad, y cuando está no estaba visible para Sertorio se consideraba como un mal presagio y se enfadaba. Cuando aparecía éste cambiaba de humor (Guerras Civiles I, 110). En los pasajes referidos a la cierva escritos por Plutarco y Apiano se demuestra lo importante que era para Quinto Sertorio, por considerarla una amuleto y un presente de la diosa Diana.

Año 79 y 78 a.C.
En el año 79 a.C. fue enviado Quinto Cecilio Metelo Pío por parte de Sila para acabar con Quinto Sertorio. Un año más tarde se enfrentaron. A la par, se intentó crear una frontera de protección de la Bética mediante la fundación de varios asentamientos militares. En este mismo 78 a.C. se le unió Sertorio el ejército de Perpenna que intentó derrotar a Sila formando un ejército de Etruria. En ese año murió Sila. Su sucesor M. Emilio Lépido suprimió parte de las órdenes  acometidas por su antecesor. Durante los dos años siguientes, Sertorio decidió hacer actos diplomáticos para intentar atraer clientela que le apoyase en su bando. Por ello, organizó un senado a imagen y semejanza del romano, durante el invierno reunió tropas, integró a los hispanos creando en Osca una escuela donde acudían los hijos de las familias ilustres.
Año 77 a.C.
El Senado romano envió a Hispania, en el año 77 a.C., a Cneo Pompeyo para que junto con Metelo consiguiesen acabar con Quinto Sertorio. La llegada de Pompeyo a Hispania, según Salustio, en un discurso extraído de Historias, en la carta de Cneo Pompeyo al Senado, explicó que en menos de cuarenta días logró hacerse con un ejército y que de camino desplazó a un grupo de gente que atentaba contra Italia, conquistó de nuevo la Galia, los Pirineos, la Lacetania y el país de los Indigetas. Pompeyo relata que una vez se encontró con Sertorio logró aguantar el ataque perfectamente a pesar de que tuviese un ejército joven y poco numeroso, teniendo que invernar rodeado de enemigos muy fuertes, resistiendo a todo ellos. Apiano relató que nada más llegar Pompeyo a Hispania, Sertorio le aniquiló a una legión completa cuando los soldados sertorianos salieron a dar un paseo junto con los animales (Guerra Civiles I, 109). Aquí se demuestran que tanto el discurso recogido por Salustio, como el texto de Apiano, demuestran opiniones opuestas, ya que el primero lo escribe Pompeyo y tiene que defender y demostrar al Senado romano su poder y valentía. Y el segundo texto, de Apiano, demuestra sus simpatías por Quinto Sertorio en afirmar que sus soldados vencieron a una legión cuando estos iban de paseo.
En referencia a la batalla acometida en el Lauro, observamos que Apiano expone que Sertorio arrasó dicha ciudad romana hasta los cimientos, ante la mirada de Pompeyo (Guerras Civiles I, 109).

Año 76 a.C.
Tito Livio relató que en la campaña celebrada en el año 76 a.C. Pompeyo fue con sus tropas siguiendo el curso del río Ebro hacia arriba, introduciéndose en Celtiberia, pasando por Bursao Cascatum y Gracurris hasta Calagurris, y al día siguiente pasó por el territorio de los vascones hasta el de los berones para pactar con ellos una ayuda para enfrentarse a Quinto Sertorio. Pompeyo fundó la ciudad de Pompaelo en el año 75 a.C. en el territorio de los berones.

Año 75 a.C.
En el año 75 a.C., Hirtuelo, lugarteniente de Sertorio, sufrió dos derrotas frente a Metelo. En ese mismo año, la batalla sucedida en el Sucro es vista por diferentes personas. En el discurso extraído de las Historias de Salustio, Pompeyo dice que no hace falta hablar de las victorias acometidas por él frente a los pueblos, poniendo como ejemplo la toma de una población cercana al Júcar, la lucha cercana al rió Turia, donde muere el jefe de sus gentes Cneo Herennio, la ciudad de Valencia, y a todas sus gentes. La narración dada por Apiano expone que el enfrentamiento que tuvo lugar en la población de Sucro (cercana al río Júcar) sucedió cuando el cielo, estando despejado, empezó a tronar, y soportaron los rayos y los truenos sin atemorizarse, habiendo fuertes pérdidas en los dos bandos, hasta que Metelo saqueó el campamento de Perpenna y entonces Sertorio venció a Pompeyo, resultando herido por una lanza en un muslo (Guerra Civiles I, 110). Según Plutarco, Sertorio, el día de la batalla confiaba que con el cielo nublado y sin conocer el territorio sus oponentes se darían a la fuga, pero no fue así. El día siguiente, Sertorio fue con sus tropas a la búsqueda de Pompeyo, pero se enteró de que se acercaba Metelo y se retiró diciendo “A fe que el mozuelo este, si la vieja no hubiera llegado, le habría yo dado una zurra y lo habría enviado a Roma”. (Sertorio, XIX). Plutarco en otro capítulo escribió que los ejércitos quedaron iguales en los diferentes brazos que había y en un mano a mano entre Pompeyo y un saldado alto, el primero solo obtuvo un rasguño y el segundo se quedó sin manos (Pompeyo, XXIX). Pompeyo en un discurso, recogido por Salustio, expuso que él era el claro vencedor de la batalla. Apiano explicó que el vencedor era Sertorio pero sin explicar los sucedido el día posterior, cosa que sí hizo Plutarco, quién dijo que Sertorio se había retirado. En el capítulo que habla sobre Pompeyo dijo que este había vencido.
Siguiendo en el año 75 a.C., Sertorio firmó un pacto con Mitríades, rey de Ponto, para que este le ayudase en su lucha contra Pompeyo, aliado de Roma. Un pasaje que escribió Plutarco (Sertorio, XXIII-XXIV). En la batalla acometida en las proximidades de Segontia, Sertorio combatió en persona y venció a Pompeyo matando a seis mil hombres, pero perdiendo él a tres mil. Metelo mató a cinco mil hombres del ejército de Perpenna. Al día siguiente de tales hechos, Sertorio se fue con unos bárbaros y se dirigió al campamento de Metelo para sitiarlo en un foso, pero Pompeyo que se temía algo, reaccionó. Este pasaje es visto tanto por Apiano (Guerras Civiles, I, 110) como por Plutarco (Sertorio, XXI) que hicieron una explicación parecida sobre los hechos.

Año 74 a.C.
En el año 74 a.C., Apiano relató que debido a que Pompeyo necesitaba a más contingentes militares, desde Roma le fue enviado un ejército de dos legiones, aparte de lo que tenía de ejército y con estas dos legiones nuevas salió hacia Hispania, puesto que se refugió en la Galia hasta llegar a los Pirineos. En este momento fue cuando muchos soldados del contingente militar de Sertorio se pasaron al bando de Metelo, ya que el primero se rodeó principalmente de los celtíberos en lugar de romanos y no soportaban que se le censurase de infidelidad a Roma, aunque no abandonaron del todo a Sertorio pues lo consideraban como el mejor militar (Guerras Civiles I, 112). Claro está que en este fragmento de Apiano se ensalzaba la figura de Sertorio cuando dice que “no había entonces otro general más hábil en la guerra ni más afortunado que éste”. Dicha afirmación nos hace contrastar con lo dicho por Plutarco cuando enaltecía la figura de Sertorio cuando comentaba que tenía poca suerte contra Metelo, Pompeyo y Sila (Sertorio, X). En este mismo año 74 a.C. Pompeyo tomó Cauca, pero no consiguió Palantia, tal y como narró Apiano, cuando Pompeyo asediaba Palantia y trataba de destruir las murallas, apareció Sertorio y venció, aunque Pompeyo logró incendiar algunas partes de la muralla por lo que Sertorio mandó reconstruirlas. Al acabar hizo una campaña contra Pompeyo que estaba establecido en Calagurris donde mató a tres mil hombres (Guerra Civiles I, 112). Quinto Sertorio siguió manteniendo la Calagurris pero perdió otras poblaciones como Bilbilis y Segobriga.

Año 72 a.C.
Ya en el año 72 a.C. Sertorio había perdido la mayor parte de sus territorios y únicamente le quedaban Illerda, Osca, Calagurris y Dianium. Tal y como narra Apiano, Sertorio se dedicó la mayor parte de su tiempo a las mujeres, a los regalos y al vino, causas de la mayor parte de sus derrotas. Incluso Perpenna intentó realizar una conspiración con diez hombres. Sertorio, como ya se lo temía, en un banquete reunió a todos para descubrirlo, consiguiendo hacerlo y castigando a algunos y otros huyendo. Perpenna quién en un principio ayudaba a Sertorio no fue descubierto, pero este preparó una cena especial para Quinto Sertorio el cual fue emborrachado y asesinado en manos del propio Perpenna al acabar el banquete (Guerras Civiles I, 113). Plutarco escribió que estando enfadados sus seguidores, estos decidieron crear una conspiración, ya que según se explica “empezaron a tener celos y necia emulación de su poder” y entonces Perpenna utilizó su poder de convicción tal y como lo demuestra con Mallio para ponerlo en contra de Quinto. En el libro de Plutarco se observa con gran minuciosidad cual era la disposición del banquete y lo sucedido (Sertorio, XXV-XXVI). En diferencia con lo explicado por Apiano con lo narrado por Plutarco, el primero explica lo sucedido en dos banquetes diferentes y el segundo lo narra en el mismo banquete, cuando sucedió un alboroto, Antonio, sentado al lado de Sertorio, le clavó un puñal bajo las órdenes de Perpenna.
Apiano siguió narrando que el ejército de Sertorio, al enterarse de que Perpenna había sido el asesino, lo despreciaron, más cuando al leer el testamento de Sertorio comprobaron que uno de sus herederos era el mismo instigador de su asesinato. (Guerras Civiles I, 114). Pompeyo mató a Perpenna para que no se alzase (Sertorio, XXVII).

Conclusiones
Quizás lo más comentado en los documentos sean las diferentes batallas que se acometieron en las guerras sertorianas, aunque hay que destacar el interés por la vida privada de Quinto Sertorio, tal y como se observa en el episodio de la cervatilla. Se debe considerar las diversas explicaciones dadas por cada uno de ellos, algunas más fieles que otras, donde cabe destacar la gran labor realizada por Plutarco que en todo momento parece ser el que más se ajusta a la realidad. Apiano explica las historias más a favor de Sertorio. Algunos autores más modernos, como Adolf Schulten, dan un sentido más literario, de novela histórica, al relato de Sertorio y de las guerras.

Bibliografía.
APIANO. Historia Romana II. Guerras Civiles (libros I y II). Editorial Gredos. Madrid, 1985.
MANGAS, Julio. Historia de España. De Aníbal al Emperador Augusto. Hispania durante la República Romana. Historia 16, Temas de Hoy. Madrid, 1995.
PLUTARCO. Vidas paralelas III. Biblioteca de Historia. Ediciones Orbis. Barcelona, 1986.
RICHARDSON, John S. Hispania y los romanos. Editorial Crítica. Barcelona, 1998.
SAL·LUSTI CRISP. Apèndix (Fragments i obres espúries). Fundació Bernat Metge. Barcelona, 1974.
SCHULTEN, Adolf. Sertorio. Editorial Bosch. Barcelona, 1949.