diumenge, 9 de març de 2008

Días Malditos, de Iván Bunin

El libro Días Malditos cuenta la narración de los hechos acontecidos durante la revolución rusa entre 1918 y 1919. Bunin lo hace mediante la publicación de su diario personal. El libro comienza un primero de enero de 1918 y analiza a lo largo del libro la situación de revolución, y a la par de guerra, que se vive en Rusia. A lo largo del texto, Bunin explica como ve la revolución que se produce por parte de los soviets inspirados por el Partido Bolchevique dirigido por Lenin. Una revolución que se inicia con la expulsión de la familia real, los Romanov, en febrero de 1917, que son citados varias veces en el libro por parte de diferentes protagonistas que difunden el rumor de que la monarquía se restablecería. En las páginas se puede seguir la evolución del primer gobierno comunista del mundo, siendo criticado a menudo por el autor al proceder este de la nobleza rusa. La situación de revolución comunista es vista en paralelo en buena parte del libro con los avances alemanes hacia Rusia en el desarrollo de la Primera Guerra Mundial con la ocupación de San Petersburgo. El relato, a medida que va finalizando el libro, el autor recupera pasajes del inicio de la revolución rusa en 1917, haciendo unas retrospectivas del pasado.
El libro Días Malditos, como se ha comentado antes, es un diario. Este no es un diario cualquiera sino que lo hace con referencias a diferentes comentarios y opiniones externas al autor con lo que enriquece el texto. En el libro se analiza el estado de guerra y revolución que se vive en Rusia, centrado en las ciudades de Moscú y Odessa donde Bunin se instala a lo largo del año y medio que recogen las páginas del texto.
En cuanto a la situación de guerra mundial y el progresivo avance alemán hacia Rusia y la posterior ocupación de Alemania es vista por ciertos sectores rusos como el fin de los desbarajustes de la revolución. Además es visto por algunos sectores monárquicos de que Alemania volverá a reinstaurar la monarquía formando gobierno con tres generales del Ejército Blanco como recoge Bunin en la página 31. De la misma manera que se recopila diferentes rumores de la calle sobre la situación contemporánea de Rusia y de las ciudades de Moscú y de Odessa. Es interesante ver como evolucionan políticamente las personas, que a la par protagonistas, se reflejan en el texto, como así las impresiones suscitadas por ello ante la institucionalización de estos en acceder al poder y la colocación de personas no adecuadas en los correspondientes puestos nombrados. Así, la guerra civil rusa que se hizo junto a la revolución (¿algo parecido no pasó en España en 1936?) provocó que por un lado luchase el Ejército Rojo compuesto por comunistas y revolucionarios y, por otro, el Ejército Blanco con la participación de grupos monárquicos, conservadores, liberales y socialistas moderados que se oponían a la revolución como Bunin. La muerte de miles de personas se vio reflejado en un odio por parte de los soviets a los judíos. Este hecho llevó a practicarse un exterminio judío por parte de la Guardia Roja no conocido actualmente, siendo solo recordado por los desmanes realizados por los alemanes en la época nazi. A lo largo del relato hasta el final, se hacen paralelismos con la revolución francesa de 1789 y años siguientes con la comparación de personajes de aquel entonces de la Francia revolucionaria con su contemporánea Rusia. Un final que recoge la muerte de Matiash, un panadero que, con un fuerte sentimiento de desesperación, se suicida siendo enterrado por todo lo alto, como ejemplo de la situación asqueante y desesperante que vivía la población en Odessa. Como también recoge Bunin las detenciones ilegales realizadas a ciudadanos polacos por lo que pudiese pasar, para realizar un posible intercambio por algo.
El libro escrito por una persona de origen noble y con un pensamiento de orden expone a lo largo del libro su odio a los bolcheviques y que le llevan, una vez triunfado el movimiento revolucionario comunista y ante la pasividad de los países extranjeros, al exilio en enero de 1920 hacia la ciudad de París.
Si analizamos la escritura del autor vemos que utiliza frases cortas, recurre a menudo al recurso de la pregunta, al diálogo recogido en el diario, a extractos entresacados de la prensa de aquel día tanto de diferentes opiniones... a la par que realiza interesantes descripciones como la redactada en la página 7 y que recogemos a continuación: “[…] Un pelirrojo peroraba sobre las injusticias del antiguo régimen con voz monótona, como si leyera, vestía un recio abrigo con el cuello redondo y peludo. Las cejas arqueadas y también pelirrojas. El rostro empolvado y recién afeitado. La boca abierta dejaba ver empastes de oro. […]”. De la misma manera que nombra acciones y situaciones sin decirlo directamente, sino que dice que se encuentra en la prensa para citar que existe censura: “[…] La prensa burguesa vuelve a salir. En cada plana, grandes espacios en blanco […]”.
Con el texto publicado entre nuestras manos no está de más de comentar algunos errores que se han localizado a lo largo de nuestra lectura con faltas ortográficas y/o de edición. He aquí algunos ejemplos. En la página 34 se dice: “[…] Pues, mire usted: han dejado salir de la cárcel a todos esos criminales, en lugar de pegarles un tiro a cada uno, que es lo debieron hacer hace tiempo […]”. Así, la nota a pié recogida en la página 64 se encuentra centrada y no justificada al margen izquierda como las demás. Y también, como último ejemplo, en la página 99: “[…] En cuanto comenzamos a rodar por las calles e San Petersburgo, me percaté de que no reconocía la ciudad […]”. Estos detalles hacen desmejorar el libro.